= Socorro =

= Socorro =

Ante todo una pequeña advertencia para mis lectores, y es que estos versos no describen mis sentimientos de hoy – ¡esta elegía la escribí hace 20 años! Y la verdad dudé mucho tiempo si publicarla o no aquí en mi “Rincón Literario”, ya que es una de mis poesías más tristes. Sin embargo según yo, mis mejores poesías las he escrito cuando más triste he estado, por lo cual no quisiera privar a mis lectores de esta lectura – por más dramática que sea:

Socorro

Hoy día estoy deprimida
y estoy de un pésimo humor;
siento como si mi vida
hubiera perdido el color.

¿Dónde ha quedado mi alegría,
mi ilusión de cada día?
¿Dónde?

¿Por qué estoy tan agresiva,
tan triste y negativa?
¿Por qué?

¡Esa no soy yo!
¡No me reconozco, no!

¡Socorro!
Siento como que me hundo
en un mar muy profundo.
Y nadie me puede ayudar,
y nadie puede escuchar
ni mis gritos silenciosos,
ni mis llantos y sollozos.

Me siento vacía
como una noche sin día,
Como una flor marchita,
como si estuviera solita
en medio de tanta gente
a quienes soy indiferente.

Me siento como un manantial
cuyas aguas se han secado,
como una comida sin sal,
como un niño abandonado,
o como una gaviota
que tiene un ala rota.

Pero… ¡ésa no soy yo!
¡Socorro!

Y es que he dejado de amar
y me siento agonizar
como un ave en jaula de oro;
yo me siento como un loro
que no sabe hablar,
como un canario amarillo
que no sabe cantar,
o como una perla sin brillo…

¡Socorro!
¡Cada vez me hundo más!
No me dejes ahogar…
¿Por qué la mano no me das?
¿Es que nadie me puede ayudar?

Me estoy hundiendo en un mar
de pena y frustración
por ya no poder amar,
por no sentir ilusión.
Sólo tristeza. Vacío.
Siento tanto frío…

¿Por qué será, dime querido
que no te das cuenta todavía?
Tanto, tanto te he querido
y sin embargo cada día
te dejo de amar
cada vez más,
y sólo quiero estar
sola y en paz.

Yo… ¿sola?
¡Esa no soy yo!
¡No me reconozco, no!

¡Socorro!
¡Y es que sí quisiera amar
– pero también sentirme amada!
No sólo quisiera dar:
¡yo también quiero ser mimada!

La mujer es como una flor:
si no la riegas, se marchita.
Yo estoy sedienta de amor
y me siento tan solita.

¡Socorro!
¡Me estoy cayendo a un abismo!
¡Que no te dé lo mismo!
No me dejes caer,
no dejes, por Dios, perecer
el poquito de amor
que quedó… ¡por favor!

Tiéndeme la mano,
no me hagas esperar en vano.
Sálvame y trata también
de salvar nuestro amor, mi bien.
Ven a mí, que aquí estoy,
¡date prisa, que si no, me voy!

O bien déjame partir,
déjame volar, existir,
déjame simplemente „ser“,
ser „yo“ y ser mujer.

Devuélveme mi libertad
si has dejado de amarme.
Reconoce ya la verdad
y déjame largarme.

¿Por qué no me dejas,
por qué me retienes,
si de mí tú te alejas,
si tú a mí ya no vienes?

¡Déjame!
¡Déjame partir!
¡Déjame vivir, existir!
¡Déjame reír!
¡Déjame creer!
Pero no me dejes caer,
pues no quiero perecer.
¡Yo quiero amar!
Y ser amada.
¡Cantar, bailar!
y ser deseada.

Quiero gozar
cada nuevo día
y recuperar
toda mi alegría.
Quiero ser feliz
como una perdiz,
simplemente „ser“
y sentirme mujer.

¡Quiero ser yo!
tan sólo yo…
Otra vez…

Esta poesía la escribí originalmente en español en 1998 y la traduje al alemán en 2017.

Y aquí la versión en alemán: Hilferuf

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La foto de portada la tomé en febrero de 2010 en el lago Waidsee en Weinheim a.d. Bergstraße, Alemania

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