Cómo preparar queso fresco de cabra

Cómo preparar queso fresco de cabra

La idea de preparar mi propio queso fresco surgió cuando encontré una receta similar en el internet. Sin embargo, aquella receta era para queso fresco de vaca y en ella faltaban las cantidades. Después de varios intentos, encontré por fin las proporciones perfectas para alcanzar tanto la consistencia adecuada como ese saborcito típico tan rico del queso fresco. Y una vez que sabes las cantidades necesarias, el queso fresco resulta facilísimo de preparar (aunque no parezca, ya que yo aquí lo estoy describiendo muy detalladamente).

A todo esto, ya lo preparé varias veces, tanto con leche de vaca como con leche de cabra – y como soy muy aficionada al queso de cabra, debo reconocer que prefiero este último. Pero claro que es cuestión de gustos y las cantidades aquí mencionadas valen tanto para el queso fresco de vaca como para el de cabra.

Por cierto, ¡el queso de cabra es muy sano! Y es que la leche de cabra que se usa para prepararlo contiene menos grasa, lactosa y calorías que la leche de vaca, por lo cual es más fácil de digerir, especialmente para las personas con alergia a la lactosa. Además, contiene más minerales y vitaminas de alto valor nutritivo que la leche de vaca. La leche de cabra – y por consecuencia también el queso de cabra – son ricos en calcio, que es bueno para los huesos, así como en ácidos grasos insaturados, que son buenos para prevenir el cáncer.

Y he aquí cómo preparo mi queso fresco de cabra:

Ingredientes:

  • 1 litro de leche de cabra (contenido de grasa: aprox. 3%)
  • 150 a 300 ml de yogurt natural (1-2 tarros pequeños, dependiendo de la consistencia deseada)*
  • 2 limones bien jugosos
  • 1 cucharada de sal

*Si deseas que tu queso quede más compacto, usa sólo 1 tarro de yogurt (150 ml), si lo prefieres más suave para poder untarlo a tu pan, entonces usa 2 tarros (en total 150 ml).

Utensilios que necesitamos:

  • 1 olla
  • 1 cuchara de palo
  • 1 colador grande
  • 1 trozo grande de gasa o un secador u otra tela
  • 1 espumadera

Preparación:

  • Echar la leche en la olla y darle un hervor. Apenas empiece a hervir, retirar la olla del fuego y añadirle el yogurt, el jugo de limón y la sal. Revolver con la cuchara de palo y darle otro hervor.
  • Apenas vuelva a romper el hervor, apagar la hornilla, tapar la olla y dejar reposar unas 3 a 4 horas. De vez en cuando comprobar si la leche ha empezado a cuajar, para lo cual el suero (un líquido claro y un poco verdoso) se va separando del queso. Si no está cuajando, se le puede añadir medio limón. En este caso, volver a mezclar todo con la cuchara de palo y darle otro pequeño hervor. Luego volvemos a apagar la hornilla y lo dejamos reposar en la olla tapada hasta que el queso termine de cuajar por sí solo.
  • Luego de 3 ó 4 horas, ponemos la tela sobre el colador – y el colador sobre una fuente grande, por si se desea recuperar el suero. (El suero se puede tomar con un poco de miel y jugo o de limón, es también muy sano ya que contiene muchas vitaminas y minerales. Además, se puede usar más adelante para devolver un poquito del suero al queso en caso de que se le desee más cremoso).
  • Ahora empezamos a pasar los pedazos más grandes de queso con la espumadera de la olla al colador y finalmente vertimos los pedazos más pequeños sobre el mismo colador. Como queremos que el queso nos quede en bloque, lo exprimimos con la tela hasta que termine de salir todo el líquido posible, quedando el queso en la tela y el suero en la fuente debajo del colador.
  • Finalmente, ponemos 2 hojas de papel absorbente en un tazón pequeño y pasamos el queso de la tela al tazón. Lo apretamos bien con el papel para que se forme un bloque, cerramos el tazón y lo ponemos a refrigerar durante unas 8 horas o de un día para otro. ¡Y así tendremos al día siguiente un delicioso queso fresco de cabra para el desayuno! (El queso ahora debe tener el mismo aspecto que en la imagen de arriba. El papel que ponemos en el tazón es para que termine de absorber el resto de suero del queso).
  • Si quieres tu queso fresco más cremoso para poder untarlo más fácilmente a tu pan, puedes devolverle unas cucharadas del suero o añadirle un poco de crema de leche y mezclar bien con un tenedor. Y si deseas, puedes aderezarlo con hierbas aromáticas y/o con polvo de ají y/o con pasta de ajo y/o con un poco de aceite de oliva. ¡Los gustos varían y la fantasía no tiene límites!

Así preparé mi queso fresco de cabra hace poco: En un frasco con aceite de oliva y hierbas. Quedó riquísimo y además es una excelente idea como regalo cuando estás invitado a una fiesta o reunión 🙂

¡Qué delicia! (¿No se te hace agua la boca?) 🙂 

Y aquí la receta en alemán / Und hier das Rezept auf Deutsch: Ziegenfrischkäse selbst herstellen

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